Se Comenta Solo Con / Es Solo Una Opinión

Carlos Ramos Padilla/ Perspectivas.mx

Una cosa es ser líder y otra un seguidor; ser gobernante o ser activista. El líder y el gobernante están capacitados a proyectar, ejecutar, diseñar, dirigir, presidir y dominar. El activista y seguidor solo obedecen, no presentan iniciativas, destacan por contestatarios y provocadores, son sumisos con el de arriba, retadores con los de abajo, generalmente cobardes y mentirosos, manipuladores pues.

Para escalar al rango de líder se requiere fundamental, obligatoriamente saber el uso de las ideas, articular los mensajes, dominar el léxico, conocer el peso específico de cada expresión de cada palabra. Se debe dominar el escenario, tener un perfecto control del lenguaje no verbal, ser directo y breve.

Todo lo contrario, lo manifiestan los incompetentes, los improvisados, los arribistas. No saber cuál es la diferencia entre una orden y una opinión es preocupante. E incluso ambas desde la más alta tribuna deben calcularse antes de expresarse. Dentro de la educación en casa las instrucciones deben ser correctas y determinantes.

 “No tomes alcohol”, “no manejes con exceso de velocidad”, “no le hables así a tu papá”, “no peleen”, no te paras hasta que termines…” estas no son opiniones, en la extrema más estricta son órdenes. La líder conversa con los más aptos, se nutre, aprende, vigoriza e inyecta ánimo de solidaridad, abundancia y desarrollo en los semejantes. “No vean TVAZTECA” pronunciado por quien representa el cuidado de las leyes, los valores nacionales, la seguridad, educación y salud pública, la defensa de los derechos humanos y la unidad social es una manifestación de intolerancia, censura y menosprecio (así sea una opinión). Pero no es la primera ocasión que ocurre. Revisemos: No le pongan premium a su coche.

No pueden usar Vapeadores. No uses mucha luz para que no salga caro tu recibo. No pueden opinar en contra el expresidente. No estudien en colegios privados. O el cierre impositivo: coman frijoles. Sin duda alguna, y sujeto a los psicoanalistas, esto refleja algo irregular en la personalidad, en el temperamento y en el control de emociones.

Recordemos la escena cuando la presidente (con a) llevando el dedo a los labios callo a un grupo de manifestantes que no debían reclamar sino sólo escuchar. En el periodismo, en los niveles más pulcros de la cultura, la academia y la literatura, la forma de referiste a los demás, de construir las ideas, de saber comunicar, permiten honrar a aquellos que llegan a los liderazgos. Bien comentan que hay enormes diferencias entre líder y sabio.

 El ejemplo recurrente, Kennedy (el líder) subió al escenario y declaró” antes de que concluya una década el hombre llegará a la luna y regresará sano y salvo”. Un periodista preguntó: “cómo se va a lograr?”. “no se” fue la respuesta, pero ahí levantó la mano Von Braun (el sabio científico) quien arrastraría el lápiz y se responsabilizaba de trabajar para el éxito de la promesa presidencial. Sin el liderazgo de uno y el talento del otro no se habría logrado la proeza.

Pero el líder sabía el tamaño del compromiso, no estaba imaginando, improvisando ni engañando. Así con enorme reflexiones y decisiones el mundo recuerda, guarda en la memoria a los grandes formadores. Los demás quedan en ser ordinarios y el tiempo se encarga de borrarlos sino en usarlos como un mal y frívolo ejemplo.

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