Yo Campesino/ Viene el lobo

Doble discurso que genera incertidumbre y crecimiento marginal

Miguel A. Rocha Valencia

Como si se trata de un juego de vencidas con declaraciones de palacio Nacional y la Casa Blanca, los gobiernos de México y Estados Unidos lanzan mensajes contradictorios que generan más incertidumbre en tanto que los banqueros aterrizan la realidad de nuestro país en cifras que van más allá de los discursos triunfalistas para decirnos que vamos a crecer muy poco.Así pasa todos los días y ante cualquier declaración de “allá”, acá les dan una respuesta como en el caso de la presunta inversión de mil millones de dólares de Nestlé en México que no es sino reinversión de utilidades y ampliación, mientras que allá, la vocera de Donald Trump apunta que el tema de aranceles sigue vivo y sabremos cómo se aplica, si lo hacen, a partir del fin de semana próximo.El caso es que en el tema de aranceles las noticias van de lo catastrófico para ambas economías en razón de la integración industrial y comercial entre México y Estados Unidos hasta lo festivo porque de aplicarse, los estadunidenses cargarían con el costo pues son los destinatarios de la mayor parte de lo que de este lado se maquila, incluyendo automóviles, equipos, refacciones y muchas cosas más cuyo consumo final está de aquel lado de la frontera.Es decir que la aplicación de cualquier arancel gravita en el costo y por ende en un aumento de precios en la unión americana y sus contribuyentes. Podría verse reduccionista esa premisa, pero en la simplicidad de esa lógica hay un fondo real.Sería como si México aumenta los impuestos a las importaciones de autopartes para las armadoras estadunidenses o a las compras de granos alimenticios o industriales y a todos los productos terminados que se traen de allá incluso en triangulación con otras economías como la “fayuca” China.Tal vez a eso le están apostando Juan Ramón de la Fuente y Marcelo Ebrard como consejeros cercanos de palacio Nacional, pero no lo sabremos hasta que se cumplan plazos de las amenazas.El caso es que más allá de las acciones que tomo o no el presiente estadunidense, existe una gran incertidumbre en México y los inversionistas ya que por un lado, la administración pública no tiene dinero para invertir en sus propios proyectos, la compra del agradecimiento popular que crece cada ocho días, espacios en cada vez más medios digitales, electrónicos e impresos, y dentro de poco para el pago del servicio de la deuda que en este año se incrementará con un billón y medio de pesos más a tasas mínimas del 10 por ciento.Por el otro, la administración está urgida de dinero para fondear la banca pública de donde salen los recursos para obras en curso y promover la inversión privada que hasta hoy dice que participa, pero no se ve claro como es el caso de los trenes de pasajeros que pretende dejar a actual administración como su principal logro, aunque a últimas fechas ya ni se le mencione luego de que los estudios revelaron que saldrían tan caros que mejor sería vías con doble propósito: pasaje y carga.Total, que todo queda en el limbo y para colmo, vuelve a salir el Bank of America para decir que la incertidumbre respecto a México sigue siendo su marco legal como lo fue en la administración anterior y que pone a nuestro país entre las naciones donde el “estado de Derecho” no es el que mandatan las leyes sino lo que se ordene desde palacio Nacional.Lo más reciente, la destrucción del orden constitucional de “antes” para instaurar otro donde queda probado que la experiencia, profesionalización y oficio serán sustituidos por la improvisación, las revanchas y el sectarismo se imponen por sobre no sólo a la jerarquía judicial sino a las mismas reformas que realiza la mayoría de un congreso al servicio del Ejecutivo federal.De tal suerte que ya de entrada el BofA a través de su economista en jefe para México advierte que esa situación y la llegada de Donald Trump, generan un clima de un ambiente marcado por la incertidumbre que podría disiparse en cuanto se revise el T-MEC.De ahí que su pronóstico de crecimiento para este año no pasa del 0.8 por ciento incluso si llegan nuevas inversiones, ya que para consolidarse y dar resultados pueden tardar hasta tres años.Esto es que para el BofA la ventana de oportunidades para la llegada de inversión extranjera no está cerrada, aunque si disminuye su proyección conforme a lo anunciado por Washington en cuanto a premiar inversiones en territorio estadunidense y castigar a quienes coloquen su dinero en otro país.Y es que, además, así como en México se asumen medidas proteccionistas por “ley” como en el caso del maíz transgénico, Estados Unidos podría hacer lo propio con productos maquilados de origen mexicano, aunque en los paneles de controversias se dirima quien tiene razón conforme al tratado comercial Son entonces dos vías por donde corre la incertidumbre: Una la de Donald Trump y sus amenazas y la otra, la de las reformas y parches que se hacen a la legislación mexicana, desde los artículos constitucionales hasta las leyes reglamentarias donde sólo una voz cuenta y que ya dijo que la política del ganso no variará, así que del autoritarismo de no me vengan con que la ley es la ley y el “yo mando”, no vamos a pasar.

Loading