ESPECIAL / Desamparados

Con la incertidumbre que rodea el posible regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, organismos civiles intensifican sus esfuerzos para enfrentar un posible endurecimiento de políticas migratorias

·         Durante su anterior administración, Trump implementó medidas como el programa «Quédate en México», que obligó a miles de solicitantes de asilo a permanecer en territorio mexicano

María Escalante García

Con la incertidumbre que rodea el posible regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en las elecciones de 2024, organismos civiles y autoridades locales de la frontera norte de México intensifican sus esfuerzos para enfrentar un posible endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos.

Durante su anterior administración, Trump implementó medidas como el programa «Quédate en México» (MPP, por sus siglas en inglés), que obligó a miles de solicitantes de asilo a permanecer en territorio mexicano mientras esperaban sus audiencias en cortes migratorias estadounidenses. Este programa sobrecargó a las comunidades fronterizas, donde los albergues y organizaciones civiles tuvieron que redoblar esfuerzos para atender las necesidades básicas de los migrantes.

Organismos civiles, como Casa del MigranteFrontera con Justicia, y Movimiento Migrante Mesoamericano, han comenzado a reforzar alianzas con autoridades municipales y estatales de entidades como Baja California, Sonora, Chihuahua y Tamaulipas. Estas colaboraciones buscan coordinar esfuerzos en logística, alimentación, servicios médicos, y asesoría legal para los posibles flujos migratorios.

En Tijuana, por ejemplo, se realizan simulacros en albergues para mejorar la capacidad de respuesta ante una llegada masiva de migrantes, mientras que en Ciudad Juárez se han establecido mesas de trabajo entre asociaciones y representantes de derechos humanos para diseñar estrategias que eviten situaciones de vulnerabilidad extrema.

Impacto de Trump

La retórica de campaña del expresidente ha sido clara: reforzar las políticas de seguridad fronteriza, aumentar las deportaciones y reinstaurar medidas como el MPP. Esto ha encendido alarmas tanto en Estados Unidos como en México, donde expertos advierten que un regreso de Trump podría llevar a una crisis migratoria aún más severa que la vivida entre 2018 y 2020.

Además, las organizaciones prevén un aumento en el número de migrantes que buscarán cruzar la frontera antes de que se implementen posibles políticas restrictivas, lo que podría generar un cuello de botella en las ciudades fronterizas mexicanas.

Los organismos civiles señalan que, independientemente del resultado electoral en Estados Unidos, es imperativo avanzar hacia soluciones de largo plazo, como la mejora de las condiciones en los países de origen de los migrantes y una reforma integral al sistema migratorio regional.

“Estamos trabajando con la esperanza de que las políticas cambien, pero nos estamos preparando para lo peor. No podemos permitir que la crisis humanitaria se repita”, asegura Mariana Gómez, directora de un albergue en Nogales.

El futuro de millones de personas en tránsito sigue en juego, y tanto las autoridades como los organismos civiles en México saben que la preparación y la colaboración serán claves para enfrentar los retos que puedan surgir en los próximos meses.

Abandono del gobierno

José María García Lara, director de la Alianza Migrante Tijuana, aseguró a EFE que el abandono de la frontera viene desde la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), cuando recortó los apoyos para las organizaciones ciudadanas que atienden a migrantes en todo el país.

“La Federación siempre ha estado muy distante, en la administración anterior, desafortunadamente, no hubo apoyo por parte del Gobierno mexicano, al contrario, quitaron ese recurso que era el apoyo para las organizaciones que atienden esta problemática, no solo en el norte, sino también en el centro y sur del país”, dijo.

El activista sostuvo que, tras la victoria presidencial de Trump el 5 de noviembre y su amago de deportaciones masivas, organismos civiles, el Gobierno de Baja California y el Ayuntamiento de Tijuana ya sostuvieron reuniones para prepararse ante cualquier eventualidad.

“Ya tuvimos un acercamiento con las autoridades, se está hablando del tema, principalmente por esa incertidumbre que nos genera y que no podemos negar, así que se hizo una reunión virtual con todas las autoridades y se está viendo el tema”, expuso.

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