
COLUMNA DE PE A PA
LA ONU Y EL VATICANO.
POR: Alberto Vieyra Gómez.
AMN.- “Tener a un mexicano como secretario general en la ONU, es tan peligroso como tener a un papa mexicano en el vaticano”. Era la socorrida frase que el ex presidente José López Portillo solía recordar a sus hombres de confianza, entre ellos al ilustre Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, quien soñaba convertirse en secretario general de la ONU, esa institución internacional que históricamente ha defendido los intereses supremos de los Halcones de Washington y otras naciones poderosas.
López Portillo sabía cuáles eran los recovecos del poder tanto en la ONU como en la santa sede del vaticano, donde el 28 de septiembre de 1978, el llamado papa de la sonrisa Juan Pablo I (Albino Luciani) seria asesinado cuando cumplía apenas un efímero papado de 33 días.
De acuerdo con una investigación histórica realizada por el periodista David Yallop, que dejaría al mundo católico con un nudo en la garganta, a través de su libro En el Nombre de Dios, Albino Luciani fue envenenado con uno de los 300 venenos que maneja la mafia italiana, incrustada en la temible curia romana con la que el ahora fallecido papa argentino, el primer papa latinoamericano Jorge Mario Bergoglio, Francisco que pasará a la historia como el papa número 266 tuvo que luchar desde su llegada al pontificado hace 13 años y a sabiendas de lo que era capaz la curia vaticana, por eso decidió irse a vivir mejor a Santa Martha una especie de hotel de paso a donde llegaban los obispos y cardenales de todo el mundo para entrevistarse con el pontífice que rompió con todos los protocolos y fue capaz de poner orden en las finanzas del vaticano que desde la época de Albino Luciani eran un polvorín porque la mafia estaba en grande.
El Banco Ambrosiano sufría incontables cracs bursátiles, a grado tal de que cuando Juan Pablo II arribó al vaticano, a él se acercó un emblemático personaje español, un sacerdote aragonés llamado Josemaría Escrivá de Balaguer, líder del Opus Dei, que en esos tiempos se movía en la clandestinidad. Balaguer le preguntaría a Juan Pablo II, cuál era su principal problema en el vaticano, a lo cual el pontífice le respondió que el Banco Ambrosiano estaba prácticamente en quiebra.
“No se preocupe su santidad, cuánto dinero se necesita”. Y pa’ pronto, rescataría al banco del vaticano. Por ello, Juan Pablo II declararía que el Opus Dei era legal a partir de entonces y ahora está por todo el mundo. Poderosos magnates son capaces de desestabilizar a cualquier gobierno, incluyendo de las llamadas naciones de primer mundo, pero el Banco Ambrosiano es hasta hoy experto en desestabilizaciones económicas y políticas aquí y en China.
Jorge Mario Bergoglio sabía de qué tamaño era el animalote que se movía en la curia vaticana y con inusitada humildad produjo cambios que no gustaron a más de 3, e incomodaron a decenas de politicastros en el mundo, incluyendo a los gobiernos argentinos, porque para el papa Francisco el ser humano era el centro de todas las cosas y no el dinero, fenómeno acentuado durante la llamada era neoliberal. Y esa tesis sobre la economía de la muerte le seguirá retumbando en las orejas a quienes lucran con los seres humanos, particularmente los migrantes que salen de sus países movidos por la miseria, el azote de politicastros y la mayoría de los mil millonetas que existen en el mundo y que creen absurdamente que con su dinero pueden comprar todo.
Todo eso y más lo sabía el papa Francisco y también José López Portillo y por ello decía que “Tener a un mexicano como secretario general en la ONU, es tan peligroso como tener a un papa mexicano en el vaticano”.
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