
Por: Alberto Vieyra Gómez
AMN.- Odio el morboso sadismo. Hace ya 3 décadas leí dos novelas prohibidas: Justina y Julieta, cuyo autor es el ilustre Marqués de Sade, que en cierto modo seria el autor del detestable sadismo macabro que impera en México y que el actual gobierno de la 4T parece estar muy interesado en que ese fenómeno del sadismo siente sus reales en México.
Hace apenas una semana, el gobierno de la 4T en la capital mexicana aprobó una ley para prohibir las corridas de toros con violencia y ahora anuncia un torneo de box a nivel nacional con violencia. ¿No le parece a usted una incongruencia política monumental?
Detesto el morboso sadismo que pretende oficializar a nivel nacional Morena, a través del boxeo que para la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Médica Mundial es un deporte extremo y altamente peligroso. Porque a diferencia de otros deportes, la intención fundamental del boxeo es producir daño corporal al oponente. El boxeo puede ocasionar la muerte y produce una incidencia alarmante de lesión cerebral crónica.
Con bombo y platillo el desbrujulado régimen de la señora presidenta científica anuncia profusamente un torneo de box a nivel nacional para el próximo 6 de abril que tendrá lugar en todas las plazas del país, desde Ensenada hasta Yucatán, según ella como un antídoto contra el consumo de drogas y le ha pagado un billetote al ex campeón mundial en peso superpluma, Julio César Chávez para que hablé en el evento de inauguración sobre cómo le hizo para mandar al diablo las drogas que ya lo tenían prácticamente en la lona.
Hace 47 años cuando comenzaba mi carrera reporteril me enviaron en la Arena Coliseo a cubrir dos o tres eventos de lucha libre. Salía asqueado. No he podido olvidar cuando al perro aguayo lo estaban medio matando y escuchaba que a mi lado estaba un frenético chiquillo que gritaba “¡mátalo, mátalo, mátalo…!”, que formaría parte de mi crónica reporteril, pero no me quedaron ganas de volver a la lucha libre que fue prohibida en televisión a finales de 1950 por el llamado Regente de Hierro de la Ciudad de México, Ernesto Peralta Uruchurtu, quien consideraba que era un espectáculo terriblemente morboso y peligroso para los niños, sobre todo para las mujeres.
Allá por 1992, en la Plaza de Las Ventas, en Sevilla fui invitado a una corrida de toros de lo más desastroso que me ha tocado ver. El torero estrella era un colombiano y tardo para matar a un toro más de 1 hora, propinándole todo género de castigos. Ya solo faltaba que ese disque torero regresará a Colombia para llevar su escopeta y darle al toro un tiro en la frente. Por ello, estoy totalmente de acuerdo en prohibir las salvajes y morbosas corridas de toros, pero ahora el desbrujulado gobierno de la 4T dice que esas corridas deben ser sin ninguna violencia para el animal, es decir que como diría mi comadre Tencha ‘estoy medio embarazada, compadre’.
La cuestión es que el gobierno de doña Claudia quiere que muchos futuros mexicanos se conviertan en boxeadores y que la mayoría queden medios locos, en vez de promover deportes saludables que eviten que México siga convertido en una nación de peso completo a razón de la comida chatarra y el sedentarismo.
Con tristeza veo que este desbrujulado gobierno no tiene un solo programa de gobierno para rescatar mediante la concientización y programas con carácter espiritual a miles de mexicanos que ya son presas de las drogas y víctimas del sadismo criminal de las mafias y también de un estado criminal que debería preocuparse y emplear fuertes cantidades presupuestales para rescatar a quienes se ufanan de que son el futuro de México “los niños y los jóvenes”. Tampoco veo que haya la intención de hacer de México una de las naciones más cultas del mundo.
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